No es la primera vez que hablamos sobre la violencia digital en los posts de Generando Igualdad. De hecho, contamos con María Ocete, una compañera experta en la materia y que trabaja en este ámbito dando formación para un uso adecuado de las nuevas tecnologías.
Y por desgracia es un tema que tenemos que ir sacando a la luz muy a menudo, dado que tanto las redes sociales como los dispositivos móviles han cambiado nuestra forma de relacionarnos y se están convirtiendo en el medio más común para controlar y abusar de la pareja, especialmente entre los más jóvenes.
Desde el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, en varias ocasiones han puesto de manifiesto que cada vez se reciben más denuncias contra menores de edad. También se tiene constancia de los siguientes datos, provenientes de encuestas:
- Más del 80% afirma haber conocido algún acto de malos tratos en parejas de su edad, según las principales conclusiones del Barómetro 2017 del ProyectoScopio.
- Un 27% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años cree que la violencia de género es una conducta normal dentro de la pareja.
En 2017 se realizó, con el apoyo del Ministerio de Salud, Asuntos Sociales e Igualdad, PantallasAmigas y Twitter, dentro de su iniciativa #fuerzaenmivoz.
Hace poco, navegando por la red, me encontré con el siguiente vídeo que da mucho, mucho que pensar…
https://www.youtube.com/watch?v=d9dfuU2CRT0
Las nuevas tecnologías tienen aspectos muy positivos, pero también crean otras problemáticas como control, dominio y acoso. Decidir con quién se puede hablar y con quién no, preguntar por qué se estaba en línea a determinada hora, vigilar estados de WhatsApp disfrazado de “si me quisieras, no necesitarías hablar con ningún chico” en detrimento de su derecho a la intimidad y espacio personal…
En muchas ocasiones, además, se pasa del comportamiento controlador a humillaciones públicas “si me dejas, voy a publicar las fotos que tú y yo tenemos”.
Por todo ello, no está de más recordar algunas claves que ayudan a detectar una situación de este tipo de control:
- Nadie tiene derecho a espiar el móvil del otro
- Nadie tiene derecho a pedirte contraseñas
- Nadie tiene derecho a exigirte motivos por los cuales te has conectado
- Nadie tiene derecho a pedirte cuentas por las horas a las que te conectas
- Nadie tiene derecho a exigir saber el motivo por el que no se le ha contestado en el momento
- Nadie tiene derecho a querer saber tu ubicación exacta para poder comprobar si dices la verdad
- Nadie tiene derecho a leer tus conversaciones, porque forman parte de tu privacidad
Y tengámoslo en cuenta para transmitir a las nuevas generaciones que controlar el móvil también es violencia.
Elena Cedillo. Psicóloga de Generando Igualdad
