Características psicológicas del maltratador

Una de las cuestiones que han generado gran interés en el ámbito de la intervención psicológica de los maltratadores ha sido la posibilidad de determinar diferentes tipologías de los agresores. Al igual que en las víctimas, estos hombres violentos integran un grupo heterogéneo en el que no existe un tipo único. Sin embargo, sí podemos comentar características comunes que han sido demostradas en diversas investigaciones:

La presencia de violencia en sus familias de origen o la presencia de prácticas disciplinarias irregulares o excesivamente duras en la niñez del agresor. Esta hipótesis de la transmisión intergeneracional se basa en que las manifestaciones violentas se repiten de una generación a la siguiente. Esta idea está relacionada con la teoría del aprendizaje social de Bandura donde los maltratadores provienen de familias maltratadoras y, mediante el modelado lo han aprendido.
En la actualidad esta cuestión está en entredicho ya que las investigaciones más recientes muestran datos contradictorios. Por lo que podemos decir que no todos los hombres violentos provienen de familias violentas, y no todos los que han crecido en estas familias se comportan violentamente.

– La ausencia de habilidades para el afrontamiento y resolución de conflictos de una forma no violenta la cual esta ligada a la inhabilidad para comunicarse. Presentan unas habilidades de comunicación muy limitadas por lo que no se atreven a expresar sus sentimientos, pensamientos o lo que necesitan. Además son incapaces de mostrar empatía, todo lo interpretan desde una posición egocéntrica, por lo que también hay que desarrollarla dentro de un programa de inteligencia emocional.

– De la característica anterior se deriva la siguiente que es el aislamiento social y emocional, es decir, no tienen la cohesión social que conlleva el apoyo. Son hombres que pueden hablar con mucha gente pero de cuestiones banales, no pueden mantener una relación de privacidad de sus problemas ya que lo interpretan como un signo de debilidad.

Maltratador 2

– La baja autoestima es la causa de su gran frustración y es la que suele provocar su agresividad estando asociada con la frecuencia y severidad en la violencia de género. Se muestran sensibles a las frustraciones e incapaces para resolver los conflictos de otra manera que no sea con el uso de la violencia.

– Relacionada con la anterior, es su gran inseguridad y dependencia emocional hacia sus parejas, pudiendo ser también que se crean superiores a los/as demás. Podríamos decir que suelen presentar una doble fachada entre el comportamiento en público y el comportamiento en privado, imposibilitando descubrir el verdadero comportamiento que ejercen sobre sus parejas.

– Presentan frecuentemente unos sesgos cognitivos, interpretaciones erróneas, específicamente referidos a su idea de la mujer y a los roles sexuales. Están convencidos de que su pareja es de su propiedad y pueden y deben hacer con ella lo que ellos crean conveniente. Las prácticas de socialización “tradicional” desencadenan un rol de género muy rígido en el que los hombres tienen que ser fuertes, competitivos, no comunicativos y las mujeres tienen que ser sumisas, no pueden expresar la cólera y siempre tienen que estar orientadas a las necesidades de los demás, en especial de sus parejas. Por ello, utilizan la violencia como forma de control y reafirmación, ya que si la mujer realiza algún gesto, comentario o actitud que ellos consideren que les puede causar una pérdida de autoridad o dignidad, será castigada con violencia. Esto conlleva, que sean intolerantes con la autonomía de sus mujeres, lo que suele esconder bajo la apariencia de ser un gran protector de ella.

Características psicológica maltratadores

– Los celos son uno de los motivos más frecuentes no solo en parejas casadas sino también en las agresiones, cada vez más presentes, de parejas más jóvenes. Muchos de ellos vigilan a sus parejas, las siguen, las interrogan, a todo su círculo social para conocer todo lo que hacen en cada momento para controlarlas. Por lo que los celos son un mecanismo de control en el que se refleja la inseguridad, el miedo y la dependencia del que los ejerce.

Abuso de alcohol y de otras sustancias. Aún estando relacionado con el maltrato doméstico, no se puede considerar causa necesaria y suficiente a la hora de explicar los episodios violentos con la pareja. Aunque sea un indicador de incremento en la probabilidad de maltrato no explica en su totalidad la presencia de conductas violentas. Muchas veces, este factor es el que más cuesta tratar, tanto en víctimas como en agresores, ya que ellos mismos lo utilizan como justificación del maltrato.

– Presentan síntomas depresivos y síntomas de ansiedad. Respecto al estado emocional de la ira manifiestan una tendencia a mostrarla y presentan menos habilidad de poderla controlar.

A partir de la combinación de estos factores que acabamos de comentar, se concluye que los agresores son los únicos y verdaderos responsables de sus conductas aunque presentan ciertas limitaciones psicológicas. Ninguna de estas características puede ser considerada justificación alguna para ejercer un comportamiento violento con ningún ser humano. De forma que la intervención psicológica en ellos es de gran utilidad a la hora de hacer frente a estas cuestiones para resolver los problemas de la pareja.

María Ocete
Psicóloga en Generando Igualdad Col. M-25419

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