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  • Pautas para estimular la autoestima en menores

    Posted on 26 May 2014 by admin in Blog.

    Cada niñ@ es únic@, y para construir una buena autoestima en nuestr@s hij@s, conviene considerar factores como su temperamento, sus habilidades, puntos débiles, deseos y su nivel cognitivo.
    De forma genérica, podemos además, seguir estos consejos prácticos:

    Crear vínculos interpersonales cálidos. Los componentes del vínculo son el afecto, la comunicación, el interés en lo que le sucede, actividades compartidas y los cuidados personales.

    Mostrar aceptación incondicional hacia el/la niñ@, tal y como es, con sus cualidades y defectos. Maneras de expresar nuestra aceptación son teniendo interés en sus cosas, preocupándonos por su bienestar, saber cuáles son sus preferencias, parti¬cipando en sus actividades y apoyándole para resolver sus proble¬mas. Esto no quiere decir que los padres, madres o familiares educadores acepten todo lo que hace, sino que entien¬dan que tiene que ir aprendiendo cómo compor¬tarse y reaccionar ante diversas situaciones. Para que un/a niñ@ se sienta bien con él/ella mism@ necesita aceptar lo bueno y lo malo que tiene. Si se sienten aceptad@s en la familia y en la escuela, posteriormente les será más fácil convertirse en miembros satisfech@s y asertiv@s de los grupos sociales de los que forme parte en su futuro.

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    Aprender a escucharl@s activamente. Siempre que podamos vamos a escucharles, pero también hay que enseñarles que en determinados momentos no podemos atenderles. Lo que nos interesa a l@s mayores a l@s niñ@s les parece un rollo y viceversa. Pero la diferencia es que ell@s necesitan ser escuchad@s, sentirse atendid@s, y nosotr@s, en principio, tenemos cubierta esa necesidad. Es genial que busquemos espacios y tiempos para escucharl@s, pero es mucho mejor escuchar siempre que podamos y si no es así, explicárselo (“me interesa lo que me dices, pero ahora no puedo atenderte porque estoy haciendo esto, mejor hablamos después de la merienda”). También es importante prestar atención a los mensajes que nos dan (a veces pescar una frase al vuelo) y preguntar.

    Respetando y enseñando a respetar. Cuando los adultos les gritan a l@s niñ@s o se burlan de ell@s (“Calla niña, que no sabes de lo que hablas), ést@s pueden reaccionar pegando a otr@s niñ@s o discutiendo. A lo largo de la vida les parecerá natural que otras personas los traten de la manera en que fueron tratad@s. Se ha comprobado que la mejor manera de cambiar las conductas inadecuadas y la baja autoestima es modificar la manera en que se les trata. Si mostramos más respeto, interés y preocupación hacia ell@s, auto¬máticamente cambian la manera en la que se sienten. No podemos transmitir valores a nuestr@s hij@s, si estos valores no están presentes en nuestra vida cotidiana.
    Si quiero que interioricen un valor como la igualdad, no puedo hacerlo con el discurso sino con una adecuada distribución de las tareas y la autoridad en el hogar y una oposición activa ante los elementos sociales que limitan la igualdad entre las personas.

    Incentiva el desarrollo de sus responsabilidades. De una manera positiva, crea algunos compromisos, adecuados a su nivel de madurez y en función de su personalidad y no de su sexo, niñas y niños pueden poner la mesa o sacar a pasear al perro, etc. Exige, en un clima de participación e interacción, su cumplimiento.

    Reconoce y refuerza sus logros. Refuerza con positivismo las buenas conductas, no sólo lo que hace bien, también lo que ha hecho mejor que antes. (Cuando haga los deberes, recoja sus juguetes, o se cambie de ropa sol@, dile con cariño y de forma efusiva “¡qué mayor eres!, ¡lo has hecho muy bien!”). En algunas casas, este refuerzo se hace a través de pequeños premios. Tened en cuenta que para mantener y generalizar los comportamientos aprendidos y para sentirse bien consigo mism@, las recompensas sociales son más eficaces que las materiales.

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    Fomenta su participación. Dale la oportunidad para tomar decisiones y resolver algún problema. Cuéntales que te pasa, pídele ideas o explícale cómo puede ayudar.

    Inculca disciplina y marca los límites claros, enseñándole a prever las consecuencias de su conducta. Ejemplo: “Si recoges tus juguetes en media hora, irás al parque, si no, no tendrás tiempo para jugar en el parque”. Y mantente firme, que no haya vuelta atrás. Los límites son muy importantes, porque le sirven de guía para saber lo que se espera de ell@s. Si pueden saber lo que sucede si obedecen o desobedecen las reglas, se sentirán más segur@. Los límites deben de ser claros, es decir, definir lo que se espera y cómo se espera que se cumpla; también las sanciones en caso de que no se haga lo que se especificó.

    Enséñale a resolver sus propios problemas y a aprender de sus errores y faltas, de una forma positiva. Por ejemplo, si está haciendo un dibujo y se equivoca, anímale a volver a intentarlo y transmite que un error puede convertirse en un aprendizaje y, consecuentemente, podrá arreglarlo si emplea más esfuerzo.

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    Mostrar apoyo sin confundir con sobreprotección, ya que cuando ésta se da, solucionamos sus problemas, hablando por ell@s, inventando pretextos para que no queden mal, justificando constantemente su conducta; así, l@s niñ@s necesitan cada vez más de una persona para que resuelva sus problemas, quedando en desventaja ante los demás porque no se desenvuelven y no encuentran sus propias respuestas para salir adelante. Se volverán irresponsables, se enfadarán cuando se les manda algo y no serán capaces de hacer nada por ell@s mis¬m@s. No es bueno ni beneficioso protegerles de todos sus problemas, es mejor ayudarles diciéndoles cómo lo pueden lograr. Diversos estudios indican que muchas familias de niñas y chicas adolescentes, tienden a tener un estilo educativo sobreprotector (“no salgas, cuidado, te puede pasar cualquier cosa”) lo que genera que ellas desarrollen menos competencias y capacidades pues no tienen tantas oportunidades para hacerlo como los varones.

    Examina tu propia autoestima. Los padres y madres con baja autoestima pueden tener una influencia negativa en la de sus hij@s. Por eso, resulta conveniente que hagamos autoanálisis, detectemos posibles áreas de mejora, y nos pongamos a ello. Si no sabemos cómo hacerlo, siempre podemos buscar ayuda profesional.

    Y recordad que promover una autoestima sana, actúa como factor de protección ante futuros comportamientos disruptivos, adictivos o violentos. Por lo que representa el primer paso, aunque no el único, para adquirir valores como el respeto, la igualdad, la aceptación, la tolerancia, y la dignidad, en definitiva, para construir una sociedad más justa y libre de violencia.

    También os puede interesar: Autoestima: de la infancia a la vida adulta.

    Bárbara Zorrilla Pantoja
    Psicóloga Col. M-24695
    Experta en intervención con mujeres y menores víctimas de violencia de género

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