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  • Violencia de género en el siglo XVII. La increíble historia de Francisca de Pedraza

    Posted on 10 March 2015 by admin in Blog.

     

    El pasado domingo 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, en el que se conmemora  “la lucha de ésta por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona” (Wikipedia). En algunos países es incluso fiesta nacional.

    El papel de la mujer en la historia no ha sido fácil. Con el nacimiento del patriarcado se empezó a desarrollar un modelo de subordinación hacia el hombre. En respuesta a esta desvalorización, nacieron los primeros movimientos feministas del siglo XX en los que se luchó por conseguir una educación o trabajo para las mismas, reivindicando su autonomía personal frente al varón.

    Como consecuencia de la minusvaloración de la mujer, es fácil observar que la violencia de género se ha producido en el curso de la historia. Pero han sido muchas las valientes que a lo largo de los tiempos, e incluso cuando su rol sólo consistía en tener hijos, respetar a su marido y cumplir sus funciones de madre y esposa, se rebelaron contra una sociedad que consideraban injusta.

    El catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones, Ignacio Ruiz Rodríguez, ha escrito el libro ‘Una alcalaína frente a un mundo. El divorcio de Francisca de Pedraza’.

    Una sentencia pionera y ejemplar. La historia de la primera mujer que denunció violencia de género (Crónicca publicada en El Mundo-22 febrero 2015)

    Francisca de Pedraza primer caso de denuncia por violencia de género

     

    Éste es un caso realmente excepcional debido a que Francisca fue la primera mujer que denunció malos tratos y que solicitó judicialmente el divorcio, una utopía en la época de la que hablamos.

     

     

    En él cuenta que Francisca, huérfana, sale del convento para contraer matrimonio con Jerónimo de Jaras, quien adquirió su tutela y que la trató con una brutalidad inaudita desde el primer momento. El autor refiere que “según contaban las crónicas del caso, siempre tenía la cara y el cuerpo lleno de moratones e incluso daba lástima verla de las palizas que le pegaba”.

    Tras quedarse embarazada a causa de una violación y abortar en la calle dada la crueldad de los golpes a los que fue sometida, se armó de valor enfrentándose a la moral y costumbres que regían, y se dirigió a la justicia ordinaria. Pero ésta dado que no era competente en temas de matrimonio, indisoluble a ojos de Dios, le remitió a la justicia eclesiástica.

    Ante el tribunal eclesiástico mostró las señales en su cuerpo y debido a las pruebas tan contundentes no pudieron quedar impasibles, pero debido a esta denuncia Francisca recibió otra paliza que le llevaría directamente a pedir al nuncio del Papa en España que llevase su petición a la jurisdicción universitaria.

    Álvaro de Ayala no dudó en aceptar el proceso, le concede el divorcio y la devolución de la dote a Francisca de Pedraza y además una orden de alejamiento, no sólo para el maltratador, sino para cualquier otra persona que quisiera ser utilizada por este hombre para dañarla.

    Francisca de Pedraza primera denuncia por violencia de género

     

    Este libro que constituye la historia de un caso único, bien merece ser recomendado. Sus autores prefieren no desvelar cómo acabó Francisca de Pedraza, y reservan el desenlace para quienes lo lean.

    Celebrado el Día Internacional de la Mujer no podíamos dejar pasar la oportunidad de hablar de toda una heroína, que además de dejar huella en la historia, contribuyó con un gran paso a la lucha por la igualdad.

     

    Elena Cedillo.

    Col. M-21342. Psicóloga en Generando Igualdad.

     

     

     

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